Cervecería Río Segundo

Cervecería
Río Segundo

Cervecería Anglo Argentina, luego llamada Río Segundo, fue fundada por la sociedad de los empresarios ingleses Guillermo Colson y Guillermo Robinson, dando origen a una temprana y floreciente empresa que dominó buena parte del siglo XX. 

Colson había comenzado la fabricación artesanal de la bebida en su propia casa, y mantuvo la sociedad con Robinson hasta 1890, en que vendió su parte. Desde 1890 la fábrica pasó a manos de la sociedad formada por Robinson, Tomás Peacock y Allan Ramsay, con el rubro de Tomás Peacock y Cía., y desde 1892 se constituyó en sociedad anónima llamada Cervecería Río Segundo.
Hallamos una crónica publicada en el diario Los Principios de 1898 sobre aquella fábrica, firmada por Juan Valdez, que presenta una descripción de esa industria, la cual en ese tiempo “ocupa ochenta y tres empleados, lo que quiere decir que sostiene casi igual número de familias”. Sin querer desviarnos de la historia cervecera de aquel establecimiento de Pilar, no podemos dejar de notar el siguiente apunte hecho por el cronista, realmente denigrante, en el que comenta en términos positivos que la empresa “da trabajo a muchos niños, acostumbrándolos desde tierna edad al trabajo y a ganarse la vida con sus propias fuerzas”.
La nota refiere que la fábrica “tuvo una corta época que podríamos llamar de eclipse, pero cambió de cervecero y comenzó a abrir brecha, luchando frente a frente con la Quilmes que estaba muy acreditada y que es, sin duda, una buena cerveza”. En esta nueva etapa, “la lucha es ya triunfo, pues comienza a desalojar a la Quilmes en muchísimas partes la superioridad de la cerveza Río Segundo”, lo cual es proclamado por “el aumento extraordinario de venta que tiene. En el mes de Diciembre la cervecería Río Segundo ha vendido más de cien mil litros de cerveza, pagando por sólo derechos internos la respetable suma de 5.300 pesos”. Más adelante afirma que “administra la fábrica el señor Tomás Peacock, inteligente y conocido industrial, esforzado pioneer de la industria, que ha dejado huellas benéfica a su paso, donde quiera que haya estado”. Y concluye con un suspiro, casi: “Ah, si tuviéramos la suerte de que vinieran a establecerse aquí algunos miles de extranjeros de la talla de Mr. Peacock, recién veríamos a Córdoba levantarse de una manera vigorosa.”
En 1907, la empresa Río Segundo se extendió a la ciudad de Córdoba construyendo una gran planta frente a la estación de trenes, en un amplio predio de pueblo San Martín, donde se llegaron a levantar siete pisos, empleando a más de 350 operarios. Para ese entonces, la pequeña industria cervecera de las provincias había ido desapareciendo, en tanto se establecían como líderes los grupos empresarios de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba.
En La Voz del Interior de 1906, a poco de iniciada la edificación de esta planta, se lee: “Hoy nos es grato informar a nuestros lectores que los trabajos progresan de sorprendente manera y que los mejores auspicios son con este nuevo establecimiento que, poniendo un jalón en la historia de Córdoba industrial, honrará a la misma y prodigará los beneficios que siempre reportan consigo estas grandes empresas. El presidente de la sociedad anónima señor Hopkins y el director gerente señor Guillermo Robinson se encontrarán hoy en esta con el objeto de visitar e inspeccionar los trabajos de que damos cuenta.” En años posteriores, en el mismo diario se menciona como director de la planta al industrial inglés Albert J. Bray.
La fábrica cordobesa continuó produciendo por los siguientes sesenta y siete años, siendo adquirida en 1974 por los propietarios de la cervecería Bieckert, el gupo Bunge y Born, que la explotó por tres años, hasta el cese de la fabricación en 1977.
Por su parte, la fábrica original, en la ciudad de Río Segundo, adquirida en 1914 por el grupo Bemberg, fue cerrada definitivamente medio siglo después de su fundación, en 1935.

En 1911 se reunieron las acciones para crear la Cervecería Córdoba, cuya planta fue inaugurada en 1917 en Alto Alberdi, figurando como sus propietarios Martín Agst y Enrique Meyer, sindicados como muy próximos al grupo cervecero Bemberg. En La Voz del Interior de 1911 se hace referencia a “una nueva e importante cervecería a instalarse a inmediaciones de Las Rosas” y se comenta que “un activo y laborioso comerciante de esta plaza, cuyo nombre reservamos por el momento, está encargado por los numerosos accionistas de la constitución del directorio”. Luego se menciona como director técnico al señor Hermann Pollak, y se aclara que “el señor Carlos Meyer, gerente de la cervecería Quilmes en Rosario, nos pide hagamos constar que no es él la persona que con igual nombre y apellido diéramos en números anteriores, que estaba señalado para ocupar la gerencia de la nueva compañía a formarse en esta ciudad.” Este emprendimiento se mantuvo activo hasta 1990. Su elevada chimenea, emblema del paisaje urbano cordobés, cayó por el peso de la especulación inmobiliaria, en 2010.