Primera Exposición Industrial

Primera Exposición
Industrial

La exposición relacionaba ideales en cierta medida abstractos, como libertad, civilización y progreso con cuestiones estratégicas y pragmáticas, como el fomento a la industria y el fortalecimiento de la economía.

La Exposición Nacional de Córdoba se desarrolló entre los meses de Octubre de 1871 y Enero de 1872, contando con mas de dos mil expositores entre productores cordobeses, de otras provincias, países vecinos y países del viejo mundo.
El “torneo industrial”, como lo clasificaba la prensa contemporánea, fue parte del pensamiento reformista de Sarmiento, en el cual se condensaban aquellas ideas e instrumentos de intervención que modificarían la sociedad.

En la materialización de la primera Exposición de la República Argentina se exhibiría la modernidad en su esplendor a través del diseño de los jardines del predio, de la arquitectura de feria implantada, y de los objetos allí expuestos en vidrieras. Se eligió como referente geográfico el Paseo Sobremonte, que había signado la historia de la ciudad desde hace un siglo y que ahora debía acompañar al progreso.

El programa civilizador del que formaba parte la iniciativa de Sarmiento, Avellaneda y sus colaboradores fue enunciado en una sección especial de la dirección del Boletín, titulada justamente “La Exposición”, donde se relacionaban ideales en cierta medida abstractos, como libertad, civilización y progreso con cuestiones estratégicas y pragmáticas, como el fomento a la industria y el fortalecimiento de la economía:
No hay pueblo en el mundo, entre los que han vislumbrado la luz de la civilización, que no sienta fuertes aspiraciones hacia la gloria por medios del progreso. En todas épocas, en todas partes, bajo todos los sistemas políticos, los pueblos que han llegado a cierto grado de cultura, sienten grandes necesidades que solamente se pueden satisfacer por medio de la perfección de su industria y la regularización de su economía. De ahí porque se dice con razón que la libertad es el alma del progreso y el progreso el único medio de mejorar la condición del pueblo. Porque sin libertad los pueblos se estacionan y se esterilizan revolviéndose en un círculo viciosa; porque sin libertad no hay estímulo ni actividad para el trabajo y la perfección; porque sin esa actividad libre no se concibe la existencia del progreso, a menos que sea a fuerza de siglos y de cruentos sacrificios y penalidades de todo género. (Boletín Oficial de la Exposición Nacional en Córdoba Nº 1. Título: “La Exposición”, Buenos Aires, 1 de febrero de 1869.)
Luego, comparaba a la de Córdoba con las grandes Exposiciones Universales, auspiciadas a un tiempo por el Dios de la Paz y del Progreso. Concluido un elogio de Europa, cuna de las Exposiciones, templos al Dios
de la Paz,el cronista pasó por fin a esta región de América, cuya riqueza había sido hasta el momento desaprovechada, y donde los concursos habrían de alentar la actividad humana. Aquí, decía, que debían abrirse exposiciones que despertaren el espíritu público, que estimularan la actividad humana, que dieran al pueblo una grata sorpresa. Habló entonces de las exposiciones de productos nacionales, diciendo que no sólo aspiraban a glorificar el progreso, sino a dignificar al “pueblo”.
Por esa causa, la exposición estaba abierta a todas las ocupaciones y clases sociales, mejor dicho a quienes mediante el estudio y el trabajo hubiesen contribuido a mejorar las condiciones de vida de sus semejantes.
A esa exposición debe concurrir el labrador, el ganadero, el industrial, el manufacturero, el artesano y el artista y todo el que a fuerza de contracción, al estudio y al trabajo, haya conseguido arrancar de la naturaleza un secreto, perfeccionar los productos de esta, o realzar la importancia de sus trabajos dándoles mayor utilidad para sus semejantes.