Teatro del Libertador General San Martín

Teatro
del Libertador General San Martín

En el año 1887 tomando nota de la ausencia de una sala estable e importante de conciertos en su natal provincia de Córdoba, el entonces ministro de justicia -luego sería gobernador- Ramón J. Cárcano propuso la creación de una sala con tal fin al gobernador Ambrosio Olmos. Para asegurar la aprobación del proyecto y la financiación de la Legislatura de Córdoba, Cárcano encargó al arquitecto italiano establecido en Argentina Francesco Tamburini (uno de los creadores de la célebre Casa Rosada y del segundo y presente edificio del Teatro Colón de Buenos Aires) el proyecto de diseño para el coliseo cordobés.

En los planes de Tamburini colaboró el ingeniero italoargentino Giuseppe Franceschi, único especialista en hormigón armado, hasta ese momento, quien dirigió la construcción. El edificio fue elevado sobre un terreno con forma de polígono irregular.
Según la arquitecta Marta Deltrozzo la arquitectura de este teatro "corresponde al modelo de teatro lírico dentro de los lineamientos de la Ópera de París", de Charles Garnier; según el arquitecto Rodolfo Gallardo, Tamburini y su equipo trazaron el proyecto "en las líneas del Manierismo Palladiano".
En la arquitectura del teatro predomina entonces un estilo italianizante ecléctico; El uso principalmente decorativo de columnas, arcos de medio punto, almohadillados, y esculturas traídas de Europa, permite afirmar que el edificio fue concebido desde la corriente llamada "influencia italiana", en boga en el momento de su construcción.

La gran sala de conciertos fue diseñada para una capacidad de 1.000 espectadores. Su sala de conciertos está en un piso sobre el nivel de base del acceso, el edificio posee cinco plantas y un subsuelo aunque la fachada parece poner en evidencia, por criterios de proporcionalidad, solo dos pisos; las cinco plantas o pisos reales se elevan con cuatro líneas de palcos sobre la platea y el proscenio principales.
En los 1990 se le añadió una cúpula en cuyo interior se destacan pinturas del mendocino -radicado mucho tiempo en Córdoba- Carlos Alonso. La cúpula del techo que se encuentra en el centro de la platea aún no ha sido intervenida, si bien el proyecto de Carlos Alonso fue en su momento aprobado, nunca se concretaron las labores artísticas.
En el 2005 la capacidad máxima ya era de 1.077 personas, distribuidas en el siguiente orden: 382 en platea, 88 en 22 palcos altos, 80 en 20 palcos bajos, 174 en cazuela, 152 en tertulia y otras 200 en el "paraíso".

Es notable la posibilidad que tiene el piso de la platea de horizontalizarse totalmente mediante un sistema mecánico de subsuelo, quedando a nivel del escenario, con lo que al destornillar las butacas la sala podría ser empleada excepcionalmente como suntuoso salón de baile para algún evento festivo de alto nivel.

La histórica institución fue inaugurada el 26 de abril de 1891 con el nombre de Teatro Rivera Indarte. Popularmente conocido a fines de siglo XIX y principios de siglo XX como "El Teatro de la Calle Ancha" ("La calle ancha pasó a ser llamada más tarde Avenida Vélez Sársfield) o el "Teatro Nuevo".
Entre los primeros importantes directores y actores de teatro se destacó María Guerrero, quien popularizó el teatro de España en Argentina a partir de 1897. En los siguientes años actuaron en este teatro numerosos artistas clásicos de renombre internacional, por ejemplo: Enrico Caruso, Tito Schipa, Titta Ruffo, Arthur Rubinstein y Camille Saint-Saëns, entre otros, y albergó el Festival Internacional de Música Contemporánea Córdoba (Argentina).

Actualmente este teatro es sede de: la Orquesta Sinfónica de Córdoba, la Banda Sinfónica de la Provincia de Córdoba, la Orquesta Provincial de Música Ciudadana, el Coro Polifónico de la Provincia de Córdoba, el Coro de Cámara de la Provincia de Córdoba y el Ballet de la Provincia de Córdoba.

La institución fue rebautizada en honor del General José de San Martín en 1950 por orden del presidente Juan Domingo Perón con motivo del centenario de la muerte del Libertador. Su nombre se cambió nuevamente a Rivera Indarte en 1956 (tras el derrocamiento de Perón) y recuperó la denominación de San Martín en 1973.